¿A qué llamamos “actitud”? - podríamos definirla como una energía generada en nuestra mente y que se proyecta al exterior determinando la posición que uno adopta frente a sí mismo, a los demás, en sus actividades, en sus proyectos o metas, en fin, frente a la vida misma. Es la forma de encarar los problemas y las circunstancias que se nos presentan; es la generadora del tipo de pensamientos y del resultado de nuestras acciones. Es cómo nos proyectamos al futuro y cómo encaramos nuestra actividad diaria. Es el reflejo de cómo nos sentimos con nosotros mismos y con lo que hacemos. Es la postura de cómo muestro mi cuerpo y todo mi ser de acuerdo a mis estados de ánimo. Por lo tanto, debemos aprender a disciplinar nuestra actitud pues va a ser crucial en la imagen que ofrezcamos de nosotros mismos y que las aptitudes se construyen sobre los cimientos de las actitudes.
Federico Gan en su libro ‘101 HABILIDADES EMOCIONALES PARA VIVIR Y TRABAJAR MEJOR’ dice: “Lentamente, desde la niñez a la edad adulta, pasando por la adolescencia y la juventud, sin ser muy conscientes de su importancia, vamos modelando nuestras actitudes. Sin embargo, en nuestra vida diaria atendemos mucho más a las aptitudes, a las habilidades, a las capacidades, pensando que serán éstas las decisivas. Y a corto plazo, es muy posible que así sea.
Pero a medio y largo plazo, las que van a resultar fundamentales en nuestra relación con los demás, y con nosotros mismos, serán las actitudes. El control de las propias actitudes, y el desarrollo de las positivas y la mejora de las negativas, debe ser objeto de atención”.
A esta altura quizás alguno que todavía no haya comprendido la magnitud del rol que cumple la “actitud” se esté preguntado que tiene que ver con la empresa y el marketing. Y es que el “marketing” es una disciplina, es un estilo de comercialización de bienes y servicios pero también de vida. En definitiva ES actitud y de la más positiva que se pueda encontrar. La actitud positiva es sinónimo de progreso, enseña a aprender de los errores y de los fracasos, porque transmite vitalidad, optimismo, seguridad, atracción y es un buen camino al éxito, tanto personal como laboral ya que en cualquier actividad, la actitud positiva potencia nuestras habilidades.
Si miramos a nuestro alrededor veremos que los triunfadores no solo combinan inteligencia y capacidad o estudios para lograr el éxito, ¡le agregan una buena dosis de actitud positiva!. Tienen temple de ganadores, buscan y consiguen el éxito, se esfuerzan y no decaen ante los tropiezos; al contrario, se reincorporan con más brillos. Son personas que se han enfocado su actitud de tal manera, que todas sus
acciones, pensamientos y esfuerzos convergen hacia un tema en particular: el objeto de su foco. Y finalmente tienen éxito!
Mañana les pongo la Parte 2….
Que estén MUY BIEN!!